SISTEMA DE INYECCION-EXTRACCION

El sistema de inyección-extracción forma parte de la limpieza principal, la frecuencia más baja.

Este sistema se basa en el lavado de moqueta y se aplica sobre todo allí donde se producen muchas suciedades de tipo húmedo.  En los casos donde la suciedad se encuentra fuertemente adherida a la moqueta, lo aconsejable es la aplicación del sistema más completo, el champuneado seguido de la inyección/extracción.

Para la moqueta de pelo muy largo o para las moquetas sensibles a la acción mecánica, el sistema inyección/extracción es el único válido.

El objetivo que se persigue con este sistema es el de eliminar la suciedad fuertemente adherida o incrustada de la moqueta.

Este sistema inyecta agua mezclada con un producto de limpieza determinado o no, en la moqueta, bajo presión y es extraído posteriormente.

Hay varias opciones, cuando la inyección/extracción no basta y son:

Mojar la moqueta con la mezcla de agua y producto, sin aspirarlo inmediatamente, dejando pasar unos segundos/minutos, en función de lo que la moqueta pueda soportar.

Pulverizar la moqueta con un producto de limpieza de moqueta especial y trabajar (después del tiempo de acción necesario) la moqueta con una rotativa de cepillo blando. A continuación se aplica el sistema.

Champunear la moqueta, antes de proceder a la inyección/extracción.

  • Hay ciertos tipos de máquinas de inyección/extracción que combinan el sistema de lavado/aspirado, con la fuerza mecánica de unos cepillos.
  • Hay dos tipos de máquinas de inyección/extracción:

a)             La máquina compacta con depósito:

Esta máquina tiene dos depósitos, uno para el agua limpia/producto y otro para el agua sucia. El agua limpia sale bajo presión de unos pulverizadores montados en la boquilla, mientras el agua sucia es aspirada por la boquilla y transportada al depósito “sucio” mediante vacío.

El llenar y vaciar los depósitos se hace de forma manual. Para máquinas pequeñas una persona puede hacer el trabajo, para máquinas grandes es mejor trabajar en equipo (la persona encargada de llenar y vaciar los depósitos también se puede encargar del aspirado anterior).

b)             La máquina sin depósito:

Esta máquina se conecta con una manguera para el suministro de agua (grifo) y para la evacuación de agua sucia (al sumidero). Este tipo de máquina la maneja perfectamente una sola persona.

4 Ventajas del sistema inyección/extracción:

  • Limpieza en profundidad
  • Manejo sencillo
  • Idóneo para limpiezas selectivas
  • Sirve para limpiar zonas mojadas
  • Limpieza muy intensiva.

4 Desventajas del sistema inyección y extracción:

El tiempo de secado es relativamente largo, puesto que sólo aspira un 70/80% del agua inyectada (tarda de 6 a 8 horas).

  • No es apto para moqueta que pueda encoger o para moqueta pegada con colas que no resisten el agua.

4 Parea proceder con el método de inyección/extracción:

SISTEMA DE INYECCION-EXTRACCION

b)            Llenar el depósito de agua limpia y la correcta dosis del producto.

c)            Pulverizar el producto en un área no demasiado grande (entre 20 y 50 m2. Dependiendo del rendimiento de la máquina).

d)            Dejar actuar el producto unos minutos (según normas de uso) e inyección y extracción con agua limpia.

e)            Inyección y extracción con agua limpia:

1.-          Hay que mover la boquilla hacia atrás, accionando el pulverizador, lentamente (5 segundos por m2).

2.-          Justo antes del término de una pasada, soltar la manivela del pulverizador y aspirar el sobrante.

3.-          Sobreponer ligeramente las sucesivas pasadas (2 cm.)

4.-            Trabajar de forma que parte del peso del cuerpo recaiga sobre la boquilla, para que ésta cierre lo más posible la superficie.

5.-          Procurar organizar el trabajo de tal forma que no sea necesario pisar la moqueta recién limpia, si es inevitable, sólo con el calzado limpio.

6.-          No pisar la moqueta mientras se está secando.

Decapado de Viejas Capa de Protección

Descripción del trabajo.

Decapar es una forma sistemática para eliminar capas viejas de protección o suciedad, con la ayuda de una máquina de fregar, aspiradora de agua y producto para decapar, para a continuación enjuagar bien el suelo y secarlo con la aspiradora de agua. Preparar el suelo para la aplicación de una emulsión autobrillante u otro sistema de protección.

Cuándo debe aplicarse.

La eliminación de capas de protección forma parte de la limpieza principal o final.

Preparación para proceder a la tarea.

Hay que disponer de lo siguiente: electricidad, máquina rotativa, alargador, depósito de líquidos, disco de cepillo (para suelos rugosos y para enjuagar), discos rojos o marrones (para suelos lisos y cerrados), cubos con indicador de medidas, agua, decapante, varios paños, trapos húmedos y aspiradora de agua completa.

Método de trabajo.

  1. Adaptar el depósito de líquidos a la rotativa.
  1. Llenar el depósito, siguiendo las instrucciones del envase, medir la cantidad de decapante y añadir éste al agua.
  1. Poner debajo de la máquina, disco rojo/marrón (suelos lisos) o disco de cepillo (suelos rugosos).

  1. Distribuir el líquido uniformemente por el suelo, si la superficie es superior a 50 m2, habrá que dividir en partes más pequeñas.
  2. Dejar que actúe el tiempo de acción indicado en las instrucciones de uso y mientras mojar los lugares donde la máquina no ha podido llegar.
  3. Comenzar a fregar los bordes de la superficie marcada, con movimientos circulares de la máquina y sobreponiendo las pasadas unas a otras, para asegurarse un buen resultado, secar con la aspiradora parte de la superficie.

Si aparecen lugares con brillo en la capa protectora vieja, hay que averiguar si es correcta la disolución decapante/agua empleada y si el tiempo de acción del decapante sobre la superficie ha sido el necesario. Si la respuesta a las dos cuestiones es afirmativa posiblemente se tendrá que usar disco de cepillo más duro o disco de color más oscuro y volver a pasar la máquina lentamente y del modo ya indicado.

El operario que utilice la aspiradora de agua tendrá cuidado para que tanto su calzado como ruedas y cordón de la aspiradora no se mojen, al objeto de no dejar marcas en la superficie limpiada.

Comprobar que la capa vieja ha desaparecido, vaciar el depósito y enjuagar, limpiar bien los pads o disco de cepillo empleados.

LIMPIEZA HUMEDA DE APARATOS SANITARIOS

Descripción de las tareas.

Han de mojarse todas las instalaciones con productos de limpieza sanitaria a base de bactericidas y desinfectantes adecuados, diluidos en agua, mediante pulverizador (lejía no). Dejar actuar, enjuagar y donde sea necesario apoyar la tarea con cepillo.

Cuándo debe realizarse.

En la limpieza diaria de suelos, alicatado y aparatos sanitarios se utilizarán esos productos desinfectantes y bactericidas con poder remanente, para evitar contagios como hongos, etc. Se aspirarán periódicamente las zonas altas.

Herramientas a utilizar.

Por razones de higiene, se deben utilizar secamanos de celulosa desechables e instalar dosificador de jabón de manos. Una vez limpios los aseos, se repondrán aquellos artículos que se hubieran agotado. Además, se procederá a la descalcificación, con producto descalcificante pulverizado, se deja actuar y enjuagar.

Se consideran instalaciones sanitarias, espacios como aseos, duchas, cuartos de baño, lavaderos y fregaderos. También se denominan a estos lugares “espacios húmedos”, por el hecho de que la limpieza de éstos siempre es húmeda.

Los revestimientos de paredes y suelos de las instalaciones sanitarias siempre tienen que ser resistentes al agua, por ejemplo, losetas o materiales sintéticos.

El abundante uso de agua, sobre todo si ésta es dura, causa incrustaciones

calcáreas y otras clases de suciedades minerales en las instalaciones sanitarias. Por lo tanto, es aconsejable trabajar en estos espacios con aquella clase de productos que tienen poder descalcificante.

Entre los productos de limpieza sanitaria distinguimos, según su empleo, productos de uso diario y uso periódico. Para uso diario se suele emplear un producto especialmente desarrollado para este fin, y por supuesto ni lejía ni polvos abrasivos. También para la limpieza periódica hay productos especiales, usualmente más fuertes y con gran poder para descalcificar, desengrasar y limpiar en general.

Si nos encontramos con incrustaciones y manchas calcáreas en inodoros y urinarios, la solución será aplicar un producto de limpieza para sanitarios (más o menos ácido) sin diluir encima de las incrustaciones o manchas. Según el producto, después de 5-20 minutos, la incrustación o la mancha se habrá disuelto y podemos enjuagar.

Al objeto de poder llevar a cabo las tareas de forma eficaz, si la cantidad de instalaciones sanitarias a limpiar lo permite, es necesario un carro de trabajo.

El contenido de este “cuarto de materiales móvil”, tiene que ser justo lo que necesitamos de materiales y productos, ni más ni menos. Es posible que la provisión de papel, jabón, toallas, etc., forme parte del programa de trabajo.

El carro de trabajo sirve también para llevar estos materiales y evitar tener que desplazarse dos veces al mismo

espacio.

Durante la limpieza de instalaciones sanitarias, el operario se debe proteger bien. Ha de llevar como mínimo guantes de trabajo, puesto que sobre todo los productos de limpieza de sanitarios de uso periódico, suelen ser bastante ácidos.

Durante la limpieza periódica de duchas, muchas veces se emplea un pulverizador con el cual se pulveriza un producto ácido, descalcificante de paredes. Es imprescindible llevar aquí una buena protección, incluyendo una mascarilla para las vías respiratorias.

Los inodoros, lavabos, urinarios y bañeras tienen una superficie esmaltada cerrada, ésta se daña irremisiblemente con el empleo de polvos abrasivos.

Lo mismo ocurre con pilas e instalaciones de acero inoxidable. El efecto de los polvos abrasivos es que por una parte se llevan un poco de la superficie que se está ”limpiando”.

Todo esto es innecesario si se trata con los productos y medios adecuados, por ejemplo un pad blanco, del mismo material que los discos de las rotativas. Los grifos y otros materiales tipo cromo, suelen quedar blanquecinos después de algún tiempo por la acción de la cal del agua, por ello, se limpian con

un producto descalcificante diluido. Es importante, no emplear más productos en la limpieza (sanitaria) que los que le suministra la empresa. El uso de lejía con productos ácidos es muy peligroso, amén de que la lejía, como ya hemos dicho, no es un producto de limpieza, como máximo es un producto de desinfección.

Limpieza de Cristales

Mantenimiento diario.

Quitar manchas existentes, salpicando el cristal manchado con un limpiacristales o una solución con agua y limpiar con gamuza, vileda cristales o papel absorbente.

Mantenimiento periódico.

Consiste en enjuagar los cristales con esponja o mojacristales con agua y una solución limpiadora (no es aconsejable emplear detergentes o amoníaco). Advertencia: en el interior siempre trabajar con la misma cantidad de agua y controlar con frecuencia el estado de las gomas del limpiacristales.

Las herramientas.

Las herramientas que se utilizan son: cubo, esponja, mojador, limpiacristales, gamuza cristales y paños para recoger el agua. El producto que se emplea es agua con productos limpiadores neutros.

El método de limpieza de grandes superficies acristaladas.

  1. Mojar el cristal, con agua y un producto adecuado, siguiendo la cornisa superior, de abajo hacia arriba. Usar el prolongador telescópico para las partes altas, evitando así usar las escaleras.
  2. Recoger el agua de los bordes y aprovechar para pasar el paño a los marcos.
  3. Comenzar desde el ángulo superior derecho del cristal, para los diestros (al contrario para los zurdos).
  4. Antes de limpiar el agua, inclinar la parte derecha del limpiacristales ligeramente hacia abajo.
  1. Con esa inclinación a la derecha, ir hacia la parte inferior, hasta la altura apropiada (a la altura del hombro).
  1. Después de cada pasada, golpear ligeramente el limpiacristales hacia el cristal aún mojado para quitar el agua sucia de la goma del limpiacristales.
  1. Llevar de nuevo el limpiacristales hacia arriba por la parte mojada, evitando que el agua gotee sobre la parte del cristal aún mojado

2.- METODOLOGIA DE LIMPIEZA.

  1. Sobreponer la pasada del limpiacristales unos centímetros sobre la parte seca del cristal y proceder en sentido ligeramente inclinado. Después de cada pasada, golpear ligeramente el limpiacristales sobre el cristal que aún está mojado.
  2. En la última pasada contra la cornisa, inclinar ligeramente hacia ésta, evitando así mojar la parte seca.
  3. Secar el resto del cristal en sentido horizontal con una ligera inclinación del limpiacristales hacia la derecha, avanzando por la anchura del cristal y sobreponiendo unos centímetros una pasada a otra.
    1. Para secar el agua de la parte más baja del cristal, empezar desde el ángulo inferior izquierdo, hacia la derecha inclinando, dejar tocar la cornisa inferior con la goma.
    2. Cuando se aproximen a la cornisa derecha, girar el limpiacristales de forma que toque la cornisa y tiren el agua hacia abajo.
    3. 13. Por último, repasar y eliminar eventuales gotas de agua. Método para limpieza de pequeños cristales.

a)            Mojar la hilera superior de cristales con una esponja, agua y producto adecuado.

b)            Limpiar con la esponja seca el borde interior del marco, desde el cual se va a partir con el limpiacristales.

c)            Seguir toda la parte superior de la ventana con el limpiacristales.

d)            Accionar el limpiacristales, inclinar hacia abajo para que el agua pueda escurrir.

e)        Pasar una segunda vez con el limpiacristales, dejándolo trabajar también sobre la parte seca.

f)             Con la esponja seca, limpiar el borde interior de la parte inferior de la cornisa antes de continuar con la segunda hilera.

g)            Continuar con las otras hileras, es decir, la primera después la segunda, etc.

Al limpiar las ventanas en el interior de los ambientes, acompañar siempre el limpiacristales con una esponja para impedir que el agua moje los pavimentos

Sistema de Limpieza Mopas Impregnadas

El sistema de limpieza con mopa impregnada consiste en una mopa de varias medidas, con el textil impregnado (éste consiste en unas fibras que se adhieren al suelo para mejor eficacia de la tarea), y cuyo diseño permite llegar hasta los rincones más difíciles. Las mopas impregnadas, actualmente, se sirven en régimen de alquiler y pueden garantizar un ahorro significativo en herramientas, repuestos, producto captador de polvo y tiempos de trabajo.

La empresa que las proporciona, sustituye las sucias por otras limpias cada dos semanas normalmente y en el mismo centro de trabajo. Se las llevan, las lavan, desinfectan y las vuelven a tratar químicamente para su nueva entrega. Con estas mopas impregnadas se retiene hasta un 80% más de suciedad y reduce en un 50% el tiempo de la tarea. Además de retener el polvo y la suciedad, según algunos estudios, su impregnación reduce sensiblemente la contaminación del aire, la disfunción de gérmenes y bacterias lo que es recomendado para reducir la incidencia de alergias.

No hay que olvidar que permite limpiar muy eficazmente suelos cristalizados sin necesidad de humedad, lo que alarga la vida de los mismos. En su vida útil la mopa impregnada puede limpiar hasta 70 m2 con un nivel de suciedad medio/alto.

Limpieza y Mantenimiento de Acero Inoxidable

El acero inoxidable posee propiedades como la belleza externa y su resistencia a la corrosión, en comparación con el hierro y el aluminio. Se aplica a la decoración de fachadas, construcción, componentes interiores y exteriores de edificios, etc.

La permanencia de manchas o adherencias de composición salina o férrica por largo tiempo puede ocasionar problemas de corrosión debido al fenómeno de la oxidación y ésta al avanzar puede llegar a abrir agujeros en la superficie de acero inoxidable. Es necesario comprobar con cierta frecuencia el estado superficial del acero inoxidable y efectuar la debida limpieza de manchas y mohos.

El acero inoxidable es una aleación de base hierro y con un contenido importante en cromo (al menos un 11%).

De este modo, se forma una fina película pero muy robusta de óxidos de cromo que consigue evitar el fenómeno de corrosión.

Esta película se renueva automáticamente al combinarse el cromo con el oxígeno de la atmósfera.

En consecuencia, si se elimina toda adherencia y solución que pueda impedir el contacto directo de la atmósfera con la superficie del acero inoxidable, este material preservará siempre su condición externa.

Dentro de los aceros inoxidables, el más resistente es el 18/8 (18% de cromo y 8% de níquel), cuyo tipo más representativo es el AISA 304; con la aportación del Molibdeno aparece el tipo AISI 316, que ofrece todavía una mayor resistencia a la corrosión.

En comparación con dichos tipos de la familia auténtica, la serie férrica es menos resistente al ataque corrosivo.

Para su limpieza, es preciso lavar a conciencia y aclarar bien después de su limpieza.

En caso de observar adherencias salinas o restos de grasas, eliminar tales sustancias con detergente neutro y estropajo tipo esponja y secar adecuadamente la humedad con trapo seco.

Si estos restos se dejan cierto tiempo, dichas zonas cambian de color (decoloran) y con frecuencia son el origen de ataques corrosivos puntuales.

Para eliminar manchas de grasas, contaminación ambiental, etc., primero hay que intentar suprimirlas mediante solventes neutros o bien empaparlos con agua caliente y después frotar (en sentido a las líneas de pulido del acero) con esponja o estropajo de acero inoxidable.

En caso de que aparezca moho en la superficie de acero inoxidable, se debe frotar (en sentido a las líneas de pulido del acero) con esponja o estropajo de acero inoxidable, empleando detergente neutro. A continuación aclarar bien con agua de forma que no queden restos de detergente o limpiador.

Limpieza de Cocinas

La cocina es el área donde se prepara la comida y donde es almacenada, y la higiene de la misma se consigue a través de la limpieza, que proporciona a su vez una buena salud a los que trabajan en ella y a los consumidores.

Hay que tener en cuenta que ha de conseguirse un lugar agradable para trabajar, y por tanto, un buen nivel higiénico.

Los problemas que se pueden presentar en la higiene de las cocinas, están relacionados con los microorganismos que viven y se multiplican en los alimentos y pueden producir ciertos riesgos.

Hemos visto la capacidad de reproducción de las bacterias en condiciones ideales, llegando a reproducirse hasta unos cuantos millones en unas horas.

Esas condiciones ideales para su reproducción son la presencia de materia orgánica, la temperatura adecuada y la humedad.

El camino correcto de la higiene en las cocinas es limpiar o desinfectar, para reducir el riesgo de contaminación en la comida que va a ser servida.

Debe tenerse en cuenta que eliminar bacterias “in situ” es muy difícil, sin embargo, si se elimina la suciedad es extraída mediante el lavado, los microorganismos también serán eliminados y la superficie quedará limpia.

El control de posibles contaminaciones lleva un proceso lógico, que es: limpieza, aclarado y desinfección.

Los tipos de suciedad que encontramos son: carbohidratos (patata, arroz, azúcar, harina….), proteínas (carne, pescado, huevo…), aceites, grasas, etc.

La suciedad puede estar muy fuertemente adherida como en el caso de grasa requemada, o suelta como es el caso de tierra, migas de pan, etc.

Los elementos que usaremos en la limpieza serán: la acción mecánica, el calor, la acción química y el tiempo.

La acción mecánica, físicamente rompe y separa la suciedad que no es sensible a la acción química.

Ø      El calor, ablanda la grasa, así es fácil de extraer y además puede aumentar la velocidad de la acción química.

La acción química, disuelve o rompe la suciedad, que así puede ser extraída por el agua. Hay cuatro productos químicos que consideramos básicos: los humectantes, que ayudan a penetrar en la suciedad; los álcalis, que químicamente rompen las grasas y proteínas; los fosfatos, que “ablandan” el agua; y el agua, que disuelve y ablanda la suciedad

El tiempo, periodo necesario para que actúe un químico determinado.

Los costos de la higiene en las cocinas, va en relación con el tiempo total invertido, que según estudios llega hasta un 30% del mismo. La manera de conseguir estos ahorros es mediante un programa de limpieza efectivo, con unos productos de calidad y unos procesos adecuados a las características de cada cliente.